Podría, de seguro, utilizar cada una de mis lágrimas para regar tus raíces, de forma constante. Podría, de seguro, ir a buscarte. Podría, de seguro, enmarcar los recuerdos así como guardar las lágrimas y reutilizarlas por las dudas de que ya no quisiera hacerlo. Podría, de seguro, expresar una sonrisa dolorosa sabiendo de que luego de la tormenta, sale el sol y por qué no, un arcoiris. Podría, de seguro, creer que nada tiene valor si no es a través de tu amor, tus ojos, tu mirada y tus palabras. Podría, de seguro, pretender que mi vida se llena de sentido cuando te siento cerca, aunque sea, a través de una percepción ilusoria que me contiene, que me revitaliza, como un hallazgo del cofre de mis tesoros. Podría convencerme de que distinto, hubiese sido mejor, aunque haya podido ser peor. Podría, de seguro, usar esa misma energía para secar mis lágrimas mientras permito que se seque lo que tenga que secarse, para así luego, resurgir. Tal vez, de seguro, podría continuar con la vida aunque te espere, con la luz del sol iluminando mis acciones, decisiones y sensaciones. Podría, de seguro, dejar que la fuerza de la oscuridad se expanda para notar que mi corazón late aún. Y así, tal vez o de seguro, ya soltarte y sostener mis partes, con fuerza, aunque cueste. Podría, de seguro, simplemente recordarte y amarte: como un constante vaivén de sueños manifestados y sin miedo a no poder ya tocarte. Podría, de seguro, contemplar a la luna, el cielo, los árboles y percibirte: como la luz de mis ojos o incluso, mi visión. Podría, de seguro, ser vida, por el simple hecho de serlo, gracias a tu amor.