Dejaré caer las ideas, como la ropa, cada vez que me encuentre en tu cama. Dejaré que la incomodidad se haga presente para luego descubrirme cómoda, entre almohadas y la luz del amanecer. Dejaré que la noche brille en soledad y brindaré por ella, como si festejase junto las estrellas.
Dejaré que el humo me acompañe, al igual que el blues, mi piel y la sensación de encontrarte cerca de mi respiración y mi piel. Dejaré que la sensación me recorra, me queme, me destruya; del saber que en mi mente brillamos, quemándonos, danzando.
Dejaré que la naturaleza se ocupe, y que, no me preocupe, que sus ciclos no tienen frenos, entonces me ocuparé siendo naturaleza, siendo cambiante, siendo música, melodías y ciclicidad.
Dejaré de querer encontrarte y comenzaré a intentar buscarte, como si tu olor fuere fragancia y te necesitase. Dejaré de intentar, pronto tan como mi mundo se eleve, alejándose de tu ser. Dejaré que el desapego me guie, para encontrarte alejándome.
Dejaré que el viento mueva tus recuerdos, o dejaré, quizás, que te traiga.
Dejaré que mi brújula se rompa y que nadie tome tu lugar. Dejaré que el espacio sea espacio, camino, que me lleva hacia tu espalda.
Dejaré que mis ganas se vuelvan estáticas, que el silencio me deje sorda, para ser fuerte y sostener. Dejaré a los cambios de piel. Dejaré que la intuición acompañe los latidos de mi mente y así, sea la vibración la que resuene. Dejaré que la película continúe y la posibilidad de que no exista el final feliz, pero sí acertado.
Dejaré que el sol te esconda sin iluminarte y que te espejes en la luna, con tu paz. Dejaré que mi presencia no estorbe la belleza de tu existir y dejaré que todo caiga, aunque duela, y no lo sueñe así.
Dejaré que lo intentes si así lo elegís. Y dejaré que todo llegue a su simbólico fin para intentar comenzar una vez más. Dejaré que mi tristeza disfrute de sí, tanto como si lloviera dentro de mi y no fuera a parar.
Dejaré mi lugar amándote más que ayer. Dejaré que los besos no dados me cubran cuando el frío se acerque. Dejaré que la historia se cuente sola, aunque eso implique tirar más libros, y, dejar que mis escritos caigan, de mi, como las expectativas, los miedos y anhelos, tal vez permitiéndome resurgir.
Dejaré que el amor tomé control de mi, por mi, para vivir como estrella, fugaz, que va, sin venir. Dejaré que brille, que forme, que controle, mi vida. Dejaré que, vida, que cambio, transformo y destruyo.